LA IMPROVISACIÓN FRENTE AL PROCESO

Hace 2 años -el 16 de junio de 2018-  Argentina e Islandia se enfrentaron en el partido inaugural del Grupo D de la Copa Mundial de Fútbol.

Argentina tiene 45 millones de habitantes. Islandia apenas cuenta con 350.000. La Asociación del Fútbol Argentino cuenta con alrededor de 900.000 jugadores federados, casi el triple que la población del estado nórdico -que apenas cuenta con 23.000 de los cuales solo 120 son profesionales- y, sin embargo, el encuentro acabó con un empate que frustró y desconcertó a los argentinos.

El partido no solo enfrentaba a dos países sino también dos formas completamente opuestas de gestionar equipos y objetivos. Por un lado, la confianza ciega de los argentinos en la calidad de sus jugadores, sobre todo la de Messi,  por otro, la disciplina y el sacrificio de la individualidad por el bien del grupo -principios en los que supuestamente se basaba el «milagro islandés»- que habían llevado a una isla volcánica perdida en mitad del Océano Atlántico hasta una Copa del Mundo para la que no se habían podido clasificar países como Italia, Chile o Estados Unidos.

Pero no existía tal milagro islandés sino sino UNA ESTRATEGIA PLANIFICADA durante años que empezaba a rendir sus frutos. Héroes plantando cara a un sistema. La épica contra la racionalidad. LA IMPROVISACIÓN FRENTE AL PROCESO

 

             «Sabemos que no tenemos el mejor equipo del mundo, no tenemos lo mejores jugadores,                       pero este vinculo especial le da al equipo esta fuerza extra que necesita»

             «Nos llamamos los Tólfan que significa jugador numero 12»

              «El equipo es más fuerte cuando tenemos el apoyo de todos»

              «Ningún objetivo es inalcanzable para nosotros, podemos ganar todas la batallas»

                                      – PODER, FORTALEZA, UNIÓN  NOS CONECTA A TODOS-