«LA CULTURA SE COME A LA ESTRATEGÍA PARA DESAYUNAR»

Decía Drucker.

Las estrategias, están sujetas a cambios, a ser abandonadas, a ser reemplazadas. Están bien delimitadas en el tiempo y serán redefinidas cuantas veces sean necesarias para la supervivencia y éxito de la compañía.

La cultura, sin embargo, es mucho más atemporal. Es la esencia de una empresa. Funciona igual que el carácter de las personas. Uno puede cambiar lo que está haciendo y cómo lo está haciendo, pero cambiar los rasgos de la personalidad de un individuo es mucho más complejo. 

La cultura es el core, el alma de las empresas. Da a las compañías la capacidad de resiliencia que una estrategia no puede. Es la fuerza interior que mueve y define la vida de una organización.

Igual que en los niños, cuando son educados para que sean adultos de bien, las culturas deben ser construidas en las empresas.

Cuando hablamos de cultura organizacional, hablamos de la red de creencias, prácticas, patrones y comportamientos que se refuerzan a sí mismos dentro de una organización. La cultura define la forma en que las personas interactúan, toman decisiones e influyen en los demás.”